Por Emmanuel Sebastián Jesús Ruarte:
Acá hay dos posturas. El chavismo por ahora tiene el control efectivo del país, pero tiene una legitimidad democrática cuestionable, ya que en el pasado proceso electoral venezolano existieron irregularidades, porque la oposición tenía más pruebas de haber ganado las elecciones pasadas, y aunque la justicia venezolana haya amparado a Maduro, sabemos que la justicia de dicho país no es independiente. El presunto triunfo de Maduro tiene una legitimidad legal formal interna cuestionada por irregularidades y por no presentar las actas. Pero si alguno quiere argumentar de que la intervención de los Estados Unidos en la captura de Maduro fue ilegal, tiene razones jurídicas para sostener ese argumento, pese a que Maduro no es de mi simpatía, y violó los derechos humanos según ONU, Amnesty y HRW. Pese a ello, no se justifica un acto de agresión militar ilegal de un Estado sobre otro, sea Rusia sobre Ucrania, o Estados Unidos en Venezuela. Asimismo, habría que recordar que los jefes de Estado tienen inmunidad personal absoluta (ratione personae), y que no pueden ser secuestrados por otros Estados mientras estén en funciones por procesos judiciales de otros países. Por otro lado, si bien el chavismo tenía el control efectivo del país a través de Maduro, y hoy a través de su vicepresidenta, también es cierto, que Edmundo González tenía pruebas de su triunfo, y mucho reconocimiento internacional para considerarse presidente de Venezuela, el punto débil de González, es que no tiene un control efectivo del país, ni una legitimidad legal interna, pero también es cierto que dicho control efectivo no lo ha podido tener, ya que fue obligado a exiliarse, entre otras razones. Si hablamos de control efectivo y legitimidad legal interna, el chavismo tendría más argumentos según el derecho internacional, pero si hablamos de pruebas, el señor Edmundo González tendría legitimidad política para considerarse presidente de Venezuela, más el apoyo que recibió de la comunidad internacional, pero aún así, esto no alcanza para el derecho internacional, ya que el mismo reconoce a los gobiernos por los conceptos de control efectivo y legitimidad legal interna, dos cosas de las cuales, carece la oposición venezolana y de las que goza el actual oficialismo venezolano. La intervención de los Estados Unidos en Venezuela no es permitida por el derecho internacional, aunque la misma llegase a tener un supuesto apoyo de González, si es que lo tuvo, al no tener González ni un control efectivo, ni una legitimidad legal interna. Con el agregado, de que generalmente, los gobiernos extranjeros no reconocen como válida, la autorización de intervenir en un territorio ajeno, emitida por alguien autoproclamado presidente, sin tener una legitimidad legal interna, ni un control efectivo. Toda la operación de Trump desde lo legal está floja de papeles, ya que cuando no se hacen las cosas por derecha, pueden ser objetadas con el paso de los años y lo digo siendo contrario a Maduro.
La acción ilegal de Trump, hace que las acciones hoy puedan ser objetadas por esa izquierda como los Kirchner y algunos trotskistas, que tienen un doble estándar en el derecho internacional, como por ejemplo, como cuando algunos trotskistas y los Kirchner, apoyaron la ilegal invasión de Rusia sobre Ucrania de 2022, y cuando dicha invasión violó el derecho internacional, algunos trotskistas argentinos y los Kirchner se llamaron al silencio o apoyaron a Putin, porque todo uso ilegítimo de la fuerza es contrario al derecho internacional, lo haga Trump, Putin o el Reino Unido, como cuando el Reino Unido, tomó por la fuerza las Malvinas en 1833. Es una contradicción de la izquierda, criticar la agresión de Trump en Venezuela, pero avalar la agresión de Putin en Ucrania. Y una contradicción de algunas derechas, criticar la de Putin en Ucrania, y avalar la de Trump en Venezuela.
A su vez, como dije en varias oportunidades, si la Argentina basa su reclamo de soberanía sobre Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur en el derecho internacional, no puede permitir un doble estándar en la aplicación del mismo, y eso limita las posibilidades de aplicación de un realismo periférico, incluso me animaría a decir que el actual gobierno de Milei no es un realista periférico, sino un gobierno que aplicó un rol de vasallaje y seguidismo acrítico con Trump, que hoy no es funcional con los intereses argentinos. El doble estándar en el derecho internacional para la Argentina, es poco estratégico para los intereses nacionales. Defender un enfoque legalista y respetuoso por el derecho internacional, es lo más funcional para los intereses argentinos, es decir, fortalecer el sistema de reglas que nos protege.
Incluso como sabemos, un golpe interno sin intromisiones extranjeras que conduzca a una transición no viola el derecho internacional, en lo que se fija el derecho internacional, es en el control efectivo, y en la legitimidad legal interna como dije antes, pero para el derecho internacional una agresión militar externa sin base legal sí viola el derecho internacional. Aclaro lo de "sin intromisiones extranjeras", ya que si intervienen actores externos, puede configurarse una clara violación del derecho internacional, por la intromisión en los asuntos internos de un Estado sobre otro. Demás está aclarar que en mi país quiero vivir en democracia, aclaro por las dudas, únicamente digo lo que dice el derecho internacional. Parece que los militares venezolanos tuvieron el coraje de dejar que un país secuestre a su presidente, pero no tuvieron el coraje de generar una transición ajustada a derecho internacional, sin intromisiones extranjeras, y que en dicha transición, el poder normalizar el CNE, y la justicia, e ir a elecciones limpias y democráticas. Cuando Venezuela vuelva a ser una democracia plena, podrá tener más chances de volver a tener sus derechos en el MERCOSUR, actualmente suspendidos por no cumplir con el protocolo de Ushuaia. Asimismo, resulta singular como para algunos países hay dictaduras buenas y dictaduras malas, según sean o no afines a sus intereses.
Las cosas se hacen por derecha, por ejemplo, usted en su país, tiene derecho a detener a un terrorista, por dar un ejemplo, pero usted no tiene el derecho de crear un campo de concentración para exterminarlo, usted debe llevar al terrorista ante la justicia con todas las garantías de la ley, y si eso no sucede, dentro de unos años todo tu accionar será cuestionado, acá se da una situación similar, usted debe tener toda la legitimidad legal para realizar el accionar, de modo contrario será cuestionado desde el punto de vista del derecho internacional, y una potencia debe respetar el mismo, ya que si no lo hace, pierde su credibilidad en el liderazgo global. Por otro lado, la política contra las drogas de Trump es errada, y de esto ya hablé en otro artículo. También, Keir Starmer dijo que siempre respetará la ley internacional, bueno, no parece, porque el Reino Unido, no respeta la ley internacional, al mantener una ocupación ilegal en Malvinas desde 1833.
Como nota al pie, demás está aclarar que todo presidente de un país, puede decir en un comunicado institucional que ve con preocupación presuntas violaciones a los derechos humanos en cualquier país del mundo, y eso no viola el principio de no intervención, ni el derecho internacional, simplemente son comunicados institucionales. Sin embargo, a veces algunos países eligen no emitir dichos comunicados, para no tensionar las relaciones políticas o comerciales con un país con el que tienen muchos acuerdos comerciales importantes, pero lo importante es no ser hipócrita, ni tener una aplicación selectiva en emitir dichos comunicados, de modo contrario, recomiendo emitirlos sin selectividad, o directamente no emitir ninguno contra nadie, para que exista una coherencia, es decir, o criticas a todos, o no criticas a nadie, en definitiva, no tener doble vara. Está claro, que las organizaciones de derechos humanos tienen mayor margen de maniobra a la hora de emitir dichos comunicados que muchos Estados.
Autor: Emmanuel Sebastián Jesús Ruarte
03/01/2026