En CFK y en Milei hay un servilismo disfrazado de soberanía
En CFK y en Milei hay un servilismo disfrazado de soberanía
Por Emmanuel Sebastián Jesús Ruarte:
La realidad es que hoy lamentablemente no hay un apoyo oficial del gobierno de los Estados Unidos a la Argentina por la cuestión Malvinas. Que el gobierno nacional actual se adjudique un triunfo diplomático, porque Trump amenazó en una conferencia de prensa con revisar su posición sobre Malvinas si Londres no hace lo que Trump pide, es insólito. El triunfo diplomático vendrá cuando oficialmente el gobierno de los Estados Unidos, a través del Departamento de Estado y la posición del mismo junto con la de sus delegados en los organismos oficiales, apoye diplomáticamente la cuestión Malvinas en favor de Argentina, y será algo muy positivo como presión oficial a Londres, (apoyo sobre Malvinas en favor de Argentina que China ya hace, y que esperamos lo mismo de los Estados Unidos). Por otro lado, Londres lo que hace es dividir al mundo occidental en el Atlántico Sur, obligando a la Argentina a tomar una estrategia de ambigüedad estratégica, mientras no esté resuelta la cuestión Malvinas. Argentina pese a ser un país occidental en términos culturales, por ser un país con raíces cristianas, democracia, división de poderes, y respeto por las minorías, no puede alinearse automáticamente dentro del occidente geopolítico aunque pertenezca al occidente cultural, si precisamente tiene una disputa territorial con uno de los miembros del occidente geopolítico, el Reino Unido, miembro de la OTAN. Con el agregado que obliga a la Argentina a diversificar sus alianzas, lo que le crea un problema a Washington. Por otro lado, la postura oficial de los Estados Unidos ha sido la neutralidad, aunque en la práctica, todos sabemos que no es así, sino un apoyo en la práctica a la ocupación ilegal británica en Malvinas, teniendo allí una base OTAN, e incluso en 1982 no fueron neutrales, ya que apoyaron al Reino Unido, contradiciendo la doctrina Monroe y faltando a sus compromisos con el TIAR, por ende, la confianza de muchos argentinos hacia los Estados Unidos como aliado para la Argentina está rota, y solamente esa confianza política, se podrá recuperar si oficialmente el Departamento de Estado apoya el reclamo argentino sobre Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur, entendiendo que el Reino Unido está dividiendo al mundo occidental en el Atlántico Sur, por aires colonialistas en pleno siglo XXI. Es impresentable que Milei, la Cancillería y la SIDE, hayan trabajado en un documento en función de una declaración de Trump en conferencia de prensa como herramienta de negociación. Una declaración de Trump, no es un cambio en la posición oficial del Departamento de Estado, aunque más adelante vamos a desglosar un poco la cadena nacional.
El seguidismo acrítico de Milei con los Estados Unidos, es algo que ni De Gaulle, ni Macron, ni la propia Meloni han tomado como camino, pese a las diferencias y matices de estos líderes, que las hay y muchas. Meloni cuando tuvo que poner un freno a Trump lo hizo, y Macron cuando dijo que ellos eran aliados, pero no vasallos siguiendo la tradición gaullista en esa frase también lo hizo, y De Gaulle por supuesto que también puso un freno, siendo aliado pero no vasallo de los Estados Unidos, ya que no permitió bases extranjeras estadounidenses dentro de su territorio aun siendo OTAN. En contraste, está el vasallaje de Cristina Kirchner, quién adoptó un seguidismo acrítico con China, permitiendo una base científica de China en Neuquén, a la que para ingresar, hay que pedir permiso a la embajada china en Buenos Aires, como si fuese territorio extranjero, o Milei y Villarruel que apoyaron la idea de tener una base militar conjunta con los Estados Unidos en el Sur argentino, y ahora, parecerían matizar la idea original, pero con el mismo objetivo, y de eso hablaremos más adelante.
Yo no tengo problema con las relaciones comerciales con China y los Estados Unidos, las cuales considero útiles, sin embargo, esas relaciones no pueden darse desde un seguidismo acrítico que siga la agenda geopolítica de estos actores como lo fue el ALCA en su momento, o los BRICS actualmente. China y Estados Unidos no siempre respetan el derecho internacional público, en que la Argentina basa su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur. Por ende, Cristina Kirchner no puede justificar la violación del derecho internacional de Putin, ni Milei las de Trump, cuando precisamente la Argentina basa su reclamo de soberanía sobre Malvinas en el derecho internacional público, porque ese doble estándar, es contrario a los intereses argentinos. Pero exigir un respeto por el derecho internacional público, no implica dejar de lado tus capacidades disuasivas, para estar preparados para repeler ataques de forma proporcional. Los Kirchner se autoperciben antioccidentales, cuando muchas de sus miradas sobre el respeto hacia las minorías, son precisamente valores occidentales, y no se ven esas miradas en Rusia o en China. Por otro lado, Milei y Macri, creen que ser parte del mundo occidental, es aplicar un seguidismo acrítico con los Estados Unidos, en contraste, la experiencia gaullista, demuestra que hay otra manera de ser parte del occidente cultural, sin renunciar a tus banderas, y con autonomía en fabricación de material de defensa, lo que yo llamo como “Occidentalismo autónomo”. Comprar unos F16 que pueden ser vetados en su uso por los Estados Unidos, si los británicos llegasen a atacarte, y no te podés defender no tiene sentido. Desarrollar aviones de fabricación propia, drones, entre otras herramientas disuasivas, aumenta tu poder de disuasión mientras seguís negociando. El rearme no es para ir la guerra, sino para el aumento de tus capacidades disuasivas y defensivas, para que quien te ataque, lo piense dos veces, incluso, como buen gaullista, soy partidario de la disuasión nuclear, y del desarrollo de empresas privadas argentinas de aviación militar como hicieron los franceses con Dassault. A su vez, la tradición gaullista, reconoció el principio de una sola China, al obtener Mao en su victoria militar, un control efectivo sobre la mayoría del territorio de China, y eso bastó para obtener el reconocimiento internacional que le dio Francia a China con De Gaulle. Principio de una sola China que Argentina apoya por respeto al derecho internacional, y también por respeto al mismo, debe repudiar la denominada línea de 9 puntos, ya que la misma, viola derechos soberanos de otros países del sudeste asiático. Por ende, en el caso de Taiwán, China tiene razón, pero en el caso de la línea de 9 puntos, no.
Por otro lado, algunos líderes como Milei justificaron la salida de Maduro, violatoria del derecho internacional, en el que Argentina basa su reclamo de soberanía. Pero si Venezuela hubiese tenido un golpe que diese paso a una transición democrática, golpe sin injerencia externa, eso es un asunto interno, viola el protocolo de Ushuaia y es éticamente repudiable, pero no viola el derecho internacional público clásico. (Desde ya aclaramos que estoy dando ejemplos, en Argentina quiero vivir en democracia). Pero parece que algunos militares venezolanos tuvieron el coraje de permitir que un helicóptero extranjero volara cerca de la residencia presidencial y secuestre a su presidente, pero no tuvieron el coraje de dar un golpe interno que diese paso a una transición democrática, que independice los poderes y el órgano electoral de Venezuela. (Vale aclarar que Maduro no mostró las actas que justificaran su triunfo, y que es un impresentable que violó los Derechos Humanos). Tan impresentable como la señora Machado, que apoyó una invasión extranjera contra su propio país, una señora impresentable, y enferma por el poder al igual que Maduro.
Como comentario al pasar, recuerdo que la SIDE tiene que ser un instrumento institucional profesional, no ser utilizada para ridículas operaciones políticas, ni para los papelones para los cuales ahora la quieren usar, y no para tener un director en la Escuela Nacional de Inteligencia que se quedó anclado en la década del 70 al igual que Villarruel y los Kirchner, ya que cansa que sigan hablando de los 70, cuando estamos en pleno siglo XXI.
Objetivamente, Milei pasó de decir la estupidez que los kelpers nos voten con los pies, cuando no rige el principio de autodeterminación en Malvinas por existir una población implantada, a ahora autopercibirse nacionalista, al ver lo fuerte que es el tema Malvinas entre los ciudadanos argentinos, en ese sentido, Milei agravia la inteligencia de los argentinos. Y ojalá me equivoque, pero creo que en cuanto Trump acuerde con Londres, Milei quedará como un ridículo que se adjudicó un triunfo diplomático que nunca existió, que lo usaron como moneda de cambio, quedando en ridículo con la población argentina, y dejando en ridículo a la propia Cancillería, que no le perdonará este paso en falso, desde sus cuadros técnicos no partidarios. Y el gobierno de Milei, luego del traspié geopolítico, seguirá arrodillado ante Washington, usando a Bessent como prestamista de última instancia.
Sobre la cadena nacional del 03/09/2026:
Milei propuso hacer una base militar en Tierra del Fuego, para ser usada como polo logístico con los Estados Unidos. Argentina no debe hacer un polo logístico conjunto con otros países, sea Estados Unidos, China u otros. Las bases militares y científicas deben ser argentinas, y ser utilizadas para los intereses argentinos, no para la agenda geopolítica de otros países, ni para los intereses de otros países, en nuestra esfera natural de influencia. No quiero ni la base científica de China en Neuquén, ni la base militar argentina en Tierra del Fuego, para ser utilizada como polo logístico de una potencia, y mucho menos si esa potencia sigue siendo "neutral" cuando en realidad apoya a los británicos con nuestro reclamo sobre Malvinas, e integra con los británicos, una misma alianza militar, la OTAN y también la alianza AUKUS.
Por otro lado, acepto las propuestas del PEN sobre el Consejo de Seguridad Nacional y el incremento de las sanciones por explotación extranjera de recursos en Malvinas, sea realizada dicha explotación por agentes extranjeros públicos, privados o mixtos.
Durante la gestión de Cristina Kirchner, se implementó la Ley 26.659 que aplicaba sanciones a petroleras extranjeras operando en Malvinas. El gobierno de Milei propuso ampliar las sanciones y crear el Consejo de Seguridad Nacional, en esas dos cuestiones no tengo objeciones, en lo que sí tengo objeciones, es que Milei proponga la base de Tierra del Fuego. (Futuro polo logístico con EE. UU.)
Este último punto es el polémico. Reitero que parte del Atlántico Sur, es la esfera natural de influencia de la Argentina, no de China, ni de los Estados Unidos. Meter a China o Estados Unidos, es tan insólito, como que Argentina quiera proyectar su influencia en el Atlántico Norte, o en el Mar de la China Meridional.
Demás está aclarar, que no pueden permitirse bases científicas y militares extranjeras dentro del territorio nacional. Base científica de China que Cristina Kirchner permitió en Neuquén y ahora este insólito polo logístico que Milei quiere hacer para operar con los Estados Unidos. Este vasallaje hacia China o hacia los Estados Unidos, me tienen harto.
Conclusión:
Ojalá me equivoque, pero creo que Trump está usando la carta de Malvinas como estrategia de negociación con Londres, y en cuanto consiga lo que quiere de Londres, como dijimos antes, dejará de usar esa carta, no es una política oficial del Departamento de Estado, ni un triunfo diplomático de Milei. En segundo lugar, la ampliación de las sanciones argentinas mediante el DNU 868/2026, a las ya existentes desde 2011 con la ley 26.659, son necesarias desde el punto de vista político y simbólico, aunque por ahora no sean efectivas para detener a las compañías que ya están operando en Malvinas como Navitas, Rockhopper Exploration, Borders & Southern Petroleum y JHI - Eco Atlantic, sí podrían incentivar a algunas compañías diferentes a las mencionadas en no participar en operaciones en Malvinas, mientras siga la ocupación ilegal británica, ya que las sanciones del Estado argentino pueden hacerlos tener dificultades en sus operaciones ya existentes o futuras en Argentina, y eso disuadir a algunas compañías en no participar en operaciones en Malvinas, como ya hacen las anteriormente mencionadas. Respecto al DNU 867/2026, es necesario el aumento del presupuesto de defensa, pero no para más burocracia improductiva, sino para aumentar la edad de ingreso a las Fuerzas Armadas hasta los 39 años como hace la Legión Extranjera Francesa, el diseño de proyectos de fabricación de drones con empresas mixtas con el sector privado argentino, el desarrollo de tus capacidades disuasivas, el tener una compañía mixta de capitales argentinos públicos y privados, para la fabricación de elementos militares como aviones, armas, drones como dijimos antes, submarinos, entre otros elementos, pero no para ir a la guerra, sino para tener herramientas autónomas para defenderte en caso de que sufras un ataque violatorio del derecho internacional. Una base integrada no está mal, pero nunca para ser utilizada como polo logístico de una potencia del Atlántico Norte o extracontinental, ya que el Atlántico Sur, es nuestra esfera natural de influencia.
En tercer lugar, la propuesta del Consejo de Seguridad Nacional es una idea interesante. En cuarto lugar, no deben permitirse ni bases científicas de China como permitió Cristina Kirchner, ni bases argentinas que sean utilizadas para un polo logístico con una potencia del Atlántico Norte, sea Estados Unidos, Rusia o quien sea, nadie viene a ayudarte por filantropía, sino por un pedazo del pastel. Como sabemos, desde el año 1999, Panamá recuperó el control sobre su canal. Y actualmente, hay varias compañías extranjeras operando, entre ellas una compañía de Hong Kong (China). También es cierto, que el hecho de que una compañía de Hong Kong se encuentre operando en el Canal de Panamá, no implica necesariamente que China o el ejército de China, tengan el control total sobre dicho canal, ya que eso es una exageración de Trump. Lo que está claro, es que de alguna manera, si alguna vez se llegase a bloquear el canal de Panamá por una potencia nuclear como Rusia, con el aval de Panamá, Estados Unidos no podría desbloquear dicho canal aunque tenga las herramientas jurídicas para poder hacerlo mediante la enmienda De Concini, para justificar una intervención, porque el confrontar con una potencia nuclear es un escalamiento a una guerra nuclear y eso es muy peligroso para el mundo. Entonces en ese escenario, Estados Unidos se vería disuadido de no intervenir militarmente en el canal, cuando una potencia nuclear como Rusia bloquee el mismo. Y el único paso interoceánico que le podría llegar a quedar, y gastando mucho dinero en costos de logística, es a través del Atlántico Sur. El Atlántico Sur recobró importancia geopolítica para Estados Unidos, y cómo sabemos, aunque el Tratado Antártico esté vigente, quizá no sea eterno. A estos ingredientes, se le suman los recursos naturales de Malvinas, a todo este combo, yo lo llamo, la parte del pastel, en la que se interesan muchas potencias, para involucrarse en nuestra esfera natural de influencia, el Atlántico Sur. También sabemos de la existencia del Tratado de Tlatelolco de 1967, que Rusia o Estados Unidos podrían no cumplir desplegando arsenal nuclear en la región, ya que nos tienen acostumbrados a no cumplir con el derecho internacional, de paso aclaro, que la Argentina debería evaluar no estar en dicho Tratado, si es que realmente quiere lograr su disuasión.
Recordemos que el Atlántico Sur de América del Sur, es la esfera de influencia de la Argentina y el Pacífico sur de Chile como estableció el Tratado de Paz y Amistad de 1984, el Pacífico Sur y el Atlántico Sur, no son esferas de influencia de China, Rusia o los Estados Unidos. También recordemos que el trazado antártico argentino, no viola en nada el Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile. Y en quinto lugar, el gobierno de Milei pasó de decir que los kelpers nos voten con los pies cuando no rige el principio de autodeterminación con población implantada, mientras ahora por descubrir la pasión de los argentinos por el tema Malvinas, pasó a fingir nacionalismo para intentar acomodarse en las encuestas, mientras quiere hacer un polo logístico con un aliado militar del Reino Unido y miembro de la OTAN al igual que el Reino Unido, insólito. E insisto y repito, el haber comprado unos F16 que pueden ser vetados en su uso por los Estados Unidos, si los británicos llegasen a atacarte, y no te podés defender no tiene sentido. Desarrollar aviones de fabricación propia, drones, entre otras herramientas disuasivas, aumenta tu poder de disuasión mientras seguís negociando. El rearme no es para ir a la guerra, sino para el aumento de tus capacidades disuasivas y defensivas, para que quien te ataque, lo piense dos veces antes, incluso, como buen gaullista, soy partidario de la disuasión nuclear, y del desarrollo de empresas privadas argentinas de aviación militar como hicieron los franceses con Dassault. Argentina es una máquina de producir poder blando, solamente le falta producir poder duro, y ser una de las potencias de América del Sur junto con Brasil, como lo son Francia y Alemania en el continente europeo, uno tiene la locomotora económica (Alemania), y el otro, el paraguas defensivo y nuclear, y la capital cultural, su poder duro y poder blando (Francia). Si Argentina, que es país occidental desde el punto de vista cultural como dijimos antes, recupera diplomáticamente sus territorios usurpados por el Reino Unido, que es parte del occidente geopolítico, Argentina en ese escenario no tendría problemas en integrarse en el occidente geopolítico, pero si lo hace, deberá hacerlo bajo formas gaullistas, autónomas, sin bases extranjeras dentro de su territorio, y siendo mucho más autónomo militarmente y en comunión con Brasil. Aclaramos que la proyección natural de Argentina en su esfera natural de influencia, el Atlántico Sur, no implica violar el Tratado Antártico, sino respetarlo mientras se encuentre vigente, por respeto al derecho internacional público, en el que la Argentina basa su reclamo legítimo sobre Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur.
Con el paso del tiempo, el enclave colonial británico en Malvinas, será visto como un gran anacronismo con los tiempos modernos, y cómo una gran aberración por la ciudadanía global, y eso tendrá un costo económico de mantenimiento del enclave, y sobre todo reputacional, y hasta quizá geopolítico.
Fuentes y recomendaciones:
Meloni poniendo límites a Trump:
https://youtube.com/shorts/Oy6i-tMOllA?si=0YDMNJ9XfqjToe4V
Cero bases de Estados Unidos en Francia aun siendo OTAN Francia. (Occidentalismo autónomo) porque una cosa es ser aliado, y otra cosa es ser vasallo:
https://as.com/diarioas/2022/02/21/actualidad/1645443964_924094.html
Ser aliado de Estados Unidos, no implica ser vasallo del mismo, dice Macron (Occidentalismo autónomo):
Milei en sintonía con el discurso británico, aunque formalmente Argentina nunca renunció al reclamo de Malvinas pese a las inconsistencias de él y Cristina Kirchner:
Milei apoyando violaciones al derecho internacional de Trump, cuando Argentina basa su reclamo sobre Malvinas en el derecho internacional:
Carta de la ONU:
https://www.un.org/es/about-us/un-charter/full-text
Reconocimiento oficial de Francia a una sola China:
Occidentalismo autónomo:
https://www.emmanuelruarte.com/perondegaulle
Cristina Kirchner justificando la ocupación ilegal de Rusia en Ucrania, y debilitando a la Argentina, que repudia la ocupación ilegal británica. El doble estándar en derecho internacional es contrario a los intereses argentinos:
La doble vara en el derecho internacional, es contraria a los intereses nacionales:
El doble estándar en el derecho internacional, debilita la posición argentina en su reclamo de Malvinas, reclamo basado precisamente en el derecho internacional, al cual a la Argentina le asiste la razón:
https://www.emmanuelruarte.com/el-doble-est%C3%A1ndar
Las pretensiones chilenas que violan el derecho internacional:
https://www.emmanuelruarte.com/la-torpeza-o-astucia-de-corto-plazo-de-unos-pocos
Autor: Emmanuel Sebastián Jesús Ruarte
04/09/2026