Una mayor extranjerización de tierras representa peligros geoestratégicos y de seguridad nacional
Una mayor extranjerización de tierras representa peligros geoestratégicos y de seguridad nacional
Por Emmanuel Sebastián Jesús Ruarte:
Por cuestiones geoestratégicas y de seguridad, no puede permitirse una mayor extranjerización de tierras, y mucho menos, en la zona Sur de Santa Cruz o Tierra del Fuego. Digo esto, en función de dos antecedentes, uno pasado y otro reciente en la historia del mundo. El primer antecedente es Texas, que recibió primero una colonización de estadounidenses que compraron tierras a un bajo precio, y luego Texas se anexionó a los Estados Unidos. Por supuesto que las anexiones hoy están prohibidas por el derecho internacional público actual, pero a Putin no le importó demasiado, realizando la anexión ilegal de Crimea. Las anexiones ilegales, lamentablemente pueden generar un control efectivo de la fuerza ocupante y usurpadora de un territorio, y aunque no extinguen los reclamos de soberanía del Estado que sufrió una usurpación, sí en algunos casos pueden debilitar los mismos, aunque no extinguirlos por el peso del derecho internacional público en el que la Argentina basa su reclamo sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur, dónde puede explorarse petróleo, pesca, y aumentar la riqueza y el poder nacional, y es por ello, que evitar extranjerizaciones en la zona Sur de Argentina, cobra una mayor relevancia geoestratégica, económica, y en materia de seguridad. Si Argentina sufriera una anexión ilegal de una potencia, no tendría forma de poder repeler esa sedición militarmente, y se debilitaría el reclamo por Malvinas, si Argentina perdiera parte de la zona Sur de Santa Cruz o Tierra del Fuego, aunque como dije antes, no se extinguiría el reclamo, si se debilitaría bastante. Por ende, si tu aparato de defensa no es poderoso como el de los Estados Unidos, ni como el de Francia, ni como el de Brasil siquiera, es decir, no tenés poder de disuasión, es irresponsable flexibilizar aún más la compra de tierras a extranjeros como si estuvieses en Texas en su etapa mexicana.
También escuché contraargumentos a la oposición al proyecto de ley del PEN, diciendo de que una parte importante del sur pertenecía a un desagradable empresario argentino amigo del poder provincial de aquella época, me gustaría recordar que estamos hablando de una ley de extranjerización de tierras, no de la proporción que tienen por derecha o por izquierda los empresarios locales.
Por otro lado, también escuché contraargumentos, de que Uruguay tiene una mayor extranjerización de tierras, claro, es correcto, pero Uruguay no tiene un conflicto por Malvinas, ni una proyección hacia el Atlántico Sur, y no sabemos si el Tratado Antártico seguirá vigente toda la vida, y porque si llegásemos a perder más territorios en el Sur, como en Santa Cruz o en Tierra del Fuego, se debilitaría nuestro reclamo por Malvinas, aunque está claro que no perderíamos el derecho a reclamar por Malvinas, sí está claro como dije antes, que se debilitaría nuestra posición, es decir, provocaría que el ocupante desarrolle un control efectivo de facto, aunque sea una ocupación ilegal violatoria del derecho internacional.
Pensar todo en un tono economicista, sin dar una dimensión geopolítica es peligroso, necesitas un equilibrio entre ambas posturas. Si querés un ingreso de dólares, es preferible que zonas del sur sean aprovechadas para el fomento de hoteles turísticos, incluso en la zona del Lago Escondido, donde un empresario extranjero se quedó con las tierras aledañas de un lago, y por ende, con el lago, eso no puede permitirse, ya que viola la Constitución Nacional, incluso no solamente debe garantizarse el acceso al lago, sino también que la mitad de las tierras aledañas a dicho lago, deberían estar en manos del Estado Argentino, para el fomento de hoteles turísticos privados de capitales privados argentinos o mixtos, que representen un ingreso de dólares sostenido en el largo plazo, con turistas de Brasil y de otras partes del mundo, ya que una extranjerización mayor de tierras, es un ingreso de dólares escaso y en el corto plazo, no de forma sostenida, es decir, dicho proyecto de una mayor extranjerización de tierras del PEN, no tiene una lógica economicista inteligente, y es jugar con fuego en materia de defensa. También dicen desde el PEN, que Estados Unidos también tiene una mayor extranjerización de tierras, sí claro, pero nadie se animaría a anexionar un territorio a una superpotencia militar como Estados Unidos, en cambio, Argentina, es muy débil en materia de defensa. En definitiva, el argumento esencial de esta nota, se basa en que si el día de mañana existiese una anexión ilegal de parte de nuestro territorio por colonos británicos o de otra potencia, y eso fuese apoyado por el Reino Unido o por otra potencia, Argentina no tendría los medios militares para poder disuadir ni repeler esa sedición que genere un control efectivo sobre el territorio anexionado de facto. Estados Unidos puede permitirse esa extranjerización de tierras, por lo poderoso de su poder disuasivo, su aparato de defensa moderno y el mayor presupuesto de defensa del mundo, y en el caso de otra potencia militar como Rusia, tampoco anexionaría territorio estadounidense de facto, porque esa potencia tiene poder nuclear como Estados Unidos, y un conflicto entre ambos sería un holocausto nuclear, o como diría Morgenthau, cuando dos actores son muy poderosos, no pueden agredirse mutuamente, y eso genera un sistema de equilibrio de poder, que en algunos casos, puede ser el punto de partida para la cooperación. Por eso el conflicto entre Rusia y los Estados Unidos no es directo, sino tercerizado a través de Ucrania, como si Rusia siguiera las ideas de Mackinder y los Estados Unidos las de Nicholas Spykman y su Rimland. Argentina hoy no tiene forma de disuadir o repeler ninguna sedición apoyada por una potencia, porque no proyecta poder duro como debería, como si hizo De Gaulle con la disuasión nuclear francesa, y con su autonomía en fabricación de material de defensa, lo defino como un "occidentalismo autónomo", y con un modelo de desarrollo alejado del fundamentalismo de mercado y del exceso proteccionista, sino con protecciones selectivas, en sectores estratégicos. El modelo económico y de defensa argentino desde hace décadas, no tiene una planificación de largo plazo, solamente piensa en quedar bien con el este o el oeste, no en proyectar poder duro como debería, diversificando mercados de importación como de exportación, para tener un mayor margen de maniobra geopolítica. E insisto, Uruguay, no tiene reclamos territoriales por Malvinas, ni tiene una proyección hacia el Atlántico Sur, por eso Uruguay si puede permitirse una mayor extranjerización de tierras, pero Argentina no. Por ende, los argumentos del PEN, son insostenibles y falsables.
Y como ya dije en otra nota, recuerdo que si Argentina basa su reclamo sobre Malvinas en el derecho internacional público, eso requiere que la política exterior argentina sea coherente en la defensa del derecho internacional, sin tener un doble estándar, por ende, no puede Cristina Kirchner justificar la agresión ilegal de Putin sobre Ucrania, y la ocupación ilegal del territorio ucraniano, cuando Argentina también sufrió una ocupación ilegal, ni tampoco Milei puede justificar la agresión ilegal de Trump en Venezuela y en Irán, si la Argentina sufrió una ocupación ilegal de su territorio, no podés justificar otras ocupaciones ilegales y agresiones ilegales, sino que se requiere una coherencia estratégica, de modo contrario, estás debilitando el reclamo argentino. Por otro lado, como sabemos, el derecho internacional público, no juzga la forma de los gobiernos, sobre si son o no democráticos, sino si tienen un control efectivo sobre su territorio. Por ejemplo, si existiera un golpe interno en Irán o Venezuela sin injerencia extranjera, para ir a una transición democrática, es repudiable éticamente y legalmente en el derecho interno de ambos países, pero si dichos golpes no tienen injerencia extranjera, para el derecho internacional público, es un asunto interno. Aunque desde acá aclaramos que en Argentina deseamos vivir en democracia, y mientras el protocolo de Ushuaia siga vigente en el MERCOSUR, hay que respetarlo dentro del mismo.
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